"Sé temeroso cuando los demás son codiciosos, y codicioso cuando los demás son temerosos."
— Warren Buffett
Antes de invertir un solo euro a largo plazo, hace falta tener resuelto un colchón de seguridad. El fondo de emergencia es la cantidad de dinero líquida que te permitiría cubrir tus gastos esenciales durante varios meses si pierdes el empleo, te enfermas o tienes un imprevisto serio. Es la línea que separa al inversor que duerme tranquilo del que tiene que vender en el peor momento posible.
Cuánto necesitas exactamente
La regla más extendida es 6-12 meses de gastos esenciales mensuales. Para calcularlo, suma cada mes lo siguiente:
- Vivienda: alquiler o hipoteca, comunidad, suministros básicos.
- Alimentación esencial (lo que comprarías en el supermercado, no lo que gastas en restaurantes).
- Transporte para lo imprescindible (ir a entrevistas, gestiones).
- Seguros obligatorios y de salud.
- Pagos de deudas que no se pueden suspender.
El resultado es tu coste mensual de supervivencia. Multiplica por 6 si tu situación laboral es estable y vives en pareja también estable; por 12 si eres autónomos, freelance, único sostén familiar (o tienes varios hijos) o trabajas en sectores con alta volatilidad.
Dónde NO guardarlo
- En la cuenta corriente principal mezclado con los gastos del mes. Acaba consumido sin que te enteres.
- En fondos de renta variable o cripto. Necesitas que esté disponible y estable, no que dependa del humor del mercado el día que tengas la urgencia.
- En productos con penalización por reembolso anticipado (depósitos a plazo no líquidos, planes de pensiones).
Dónde sí guardarlo
- Cuenta remunerada de un banco distinto al principal (para que no sea tan fácil tirar de ella). En España hay varias con remuneración decente para saldos pequeños.
- Fondos monetarios (FMM) de muy corto plazo. Liquidez de 1-2 días, riesgo bajísimo, mejor remuneración que una cuenta corriente. Tributan como fondo (diferimiento + posibilidad de traspaso), lo cual es un plus.
- Depósitos con vencimiento corto (3-6 meses) si la rentabilidad compensa y no necesitas el dinero antes.
Por qué no se negocia (la clave del asunto)
El fondo de emergencia tiene una sola función: que cuando llegue una crisis, no tengas que vender tu cartera de inversión a precios de pánico. La diferencia entre un inversor de largo plazo que sobrevive a un mercado bajista y uno que no, casi siempre se reduce a esto: el primero tenía colchón y aguantó; el segundo no lo tenía y vendió justo en el peor momento, materializando una pérdida que en papel era temporal.
Por eso es importante que esta cantidad nunca se "use para invertir mientras tanto". La rentabilidad que pierdes manteniéndolo en cuenta remunerada al 2% en lugar de invertido al 7% es el precio del seguro. Y como cualquier seguro, parece caro hasta el día en que lo necesitas. Yo lo veo así: la rentabilidad de no tener que vender en el peor momento es enorme aunque no aparezca en ninguna estadística.
Cuándo empezar a invertir el resto
Solo cuando tienes el fondo de emergencia completo, tiene sentido empezar a destinar dinero a inversión a largo plazo. Si todavía no lo tienes, el primer 100% de tu ahorro va al colchón. Una vez completo, ese 100% pasa a inversión y solo recargas el colchón si lo usas o si tu nivel de gastos esenciales sube.
El fondo de emergencia no genera rentabilidad. Genera la posibilidad de seguir invertidos cuando todos los demás están vendiendo. Y, paradójicamente, es ahí —cuando los demás venden— donde se hacen las mayores rentabilidades del compounder a 20 años. Sé temerosos cuando los demás son codiciosos. Pero, sobre todo, tened reservas para poder ser codiciosos cuando los demás sean temerosos.
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Sobre el autor
Jesús Sánchez León es Asesor de Castañar Investment Fund, fondo value de small y micro caps global. Ingeniero aeronáutico de formación, escribe aquí sobre inversión, ahorro y finanzas personales para el inversor minorista. Más en castanarfund.com y en @jessanleon.
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